Notas al disco “Eddie Mora”


“A veces es necesario alejarse de las cosas,
poner un mar de por medio,
para ver las cosas de cerca”.
Alejo Carpentier, Concierto Barroco

Literalmente hablando,es recorrido en ambas direcciones a lo ancho del océano Atlántico, el cual divide culturas y continentes, tenía que realizarlo el compositor costarricense Eddie Mora. Su primer viaje lo emprendería con la meta de conocer y entender las tradiciones musicales europeas. Su travesía por el Colegio Musical y el Conservatorio de P. Chaikovsky en Moscú se prolongó durante diez años, y esa experiencia lo preparó y le proporcionó las herramientas suficientes para su segundo viaje por el mismo camino: el regreso a su tierra natal.

La admiración y la fascinación por su propio continente se le presentan poco a poco. En su ruta a través del Atlántico logra el encuentro con su posición estética, arribando luego a un océano de texturas sonoras, e interpretando con sonidos musicales la belleza y la magia de la cultura latinoamericana.

Las obras presentadas en este disco relatan la historia de ese retorno con un rico lenguaje musical: Cuarteto N.° 1 (2005), Cuarteto N.° 2 (2008), Cuarteto N.° 3(2009), Sula´ y Bocetos a Yolanda (2010).

En el Cuarteto N.° 1/Retrato V, como es de esperarse, su música todavía presenta un talante característico de América Latina, a juzgar por los dibujos rítmicos colmados de síncopas y la aparente alusión al calypso, un ritmo tradicional en la región caribeña de Costa Rica.

Con el Cuarteto N.° 2, el compositor logra un propósito distinto: desarrolar toda la obra a partir de un material musical mínimo, específicamente la entonación melódica inicial, compuesta por una segunda menor. Al componer la obra, Mora también “compone” puentes a través del océano, pues utiliza una cita del Cuarto Concierto para violín y orquesta, creado por su compositor favorito, el ruso Alfred Schnittke. De esta manera, Mora conjuga en su obra dos mundos hallados a ambos lados del Atlántico.

El Cuarteto N.° 3, continúa explotando la línea dramática y expresiva de la segunda obra, pero adicionalmente desarrolla una base dramatúrgica a partir del género escénico- teatral. Como contenido temático, decide relatar el derrocamiento, las últimas horas de vida y el fusilamiento de Juan Rafael Mora Porras (1814-1860), ex presidente de Costa Rica. El compositor, con colores musicales, interpreta la historia de su tierra, delineando los hechos y acontecimientos, junto con los sentimientos, posiciones ideológicas y pensamientos de aquella época, cuya presencia espiritual aún se puede percibir en la cultura costarricense de nuestros tiempos.

En lo que respecta a las dos últimas obras del reciente disco de Eddie Mora, estas se acercan a una realidad femenina del continente latinoamericano, muy distinta a la del mundo europeo.
El título de la obra Sula´ procede del nombre de la Diosa- Originadora, la cual es un ser supremo en el mundo de la población indígena bribri, que aún vive en un escondido rincón de la selva tropical de Costa Rica, lejos del ojo civilizado del mundo contemporáneo. El rol mágico de Sula´, que dona la vida a un humano y la quita después del cumplimiento de una tarea asignada en este mundo, se expresa, por parte del compositor, por medio de diferentes recursos musicales: la instrumentación colorida (utilización de instrumentos solistas, viola y piano; la orquesta de cuerdas y percusión) y la fusión de los timbres de los grupos orquestales entre sí, creando nuevas texturas sonoras que encantan dibujando los cuadros musicales de una naturaleza tropical. A estos, se les agrega una melodía desconsolada, por primera vez llevada por la viola, como un homenaje póstumo al violista mexicano Omar Hernández, quien dejó tempranamente nuestro mundo.

La última obra de este disco se sumerge en las profundidades de un mundo íntimo de un personaje femenino, descrito por Yolanda Oreamuno, la escritora costarricense de la década de los cuarentas del siglo pasado.La agonizante figura principal de la novela, Teresa, en un monólogo silencioso, deambula en sus pensamientos por los laberintos de su casa, cuyas paredes no solo mantienen las memorias de su vida, sino que la acompañan en su lecho de muerte.

El disco, llegando a su fin, relata solamente una parte de la historia peculiar del regreso musical del compositor latinoamericano a su continente: el continente del realismo mágico. En esta producción, su paleta sonora refleja el otro mundo, su mundo, de suyo diferente de aquel que presenta otras resonancias: el Viejo Continente. Por eso, “lo otro”, el universo umbilical del compositor, encanta e invita a reflexionar y refrescar la mirada sobre esta parte del planeta, extraordinaria en su cultura, vivencia y pensamiento.

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