Música académica costarricense. Del presente al pasado cercano


Iniciada la segunda década del siglo XXI, la creación musical académica en Costa Rica ha ido ganando terreno en el imaginario de intérpretes, instituciones e investigadores. Prueba de ello es el incremento del registro sonoro, la incorporación de diferentes repertorios en las actividades artísticas, la apertura de espacios de estudio y difusión y, en general, el interés de la población por conocer lo que emerge de la pluma o de la portátil de los compositores.
Este interés, en las últimas décadas, no solo es por la creación actual, sino también por la obra musical que se generó en nuestro país en otras épocas.
Al publicar este libro, el Decanato de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica compila el trabajo de tres investigadoras costarricenses (el cual se desarrolló de manera separada sobre una temática determinada) y ofrece un punto de partida alrededor de la creación musical costarricense y su contexto.
Catorce son los compositores que conforman el cuerpo del texto, todos ellos nacidos en el siglo XX y antes de la década de los años setenta.
La investigación bibliográfica de la M.Sc. María Clara Vargas contextualiza la época en que se desarrolla el trabajo de estos compositores. Por su parte, la M.A. Ekaterina Chatski analiza las principales características estilísticas del lenguaje musical, otorgando mayor énfasis a obras premiadas o interpretadas con mayor frecuencia y, también, basándose en la propia sugerencia de los compositores. Finalmente, la M.A. Tania Vicente actualiza hasta el año 2009 las biografías, el catálogo de obras, las ediciones, la discografía, las páginas electrónicas y la bibliografía de este grupo de artistas.
La edición del texto Música académica costarricense. Del presente al pasado cercano ofrece a los lectores información sobre un grupo importante de personas que han dedicado su vida a la creación musical. Tanto ellos como su trabajo conforman un fragmento del cuadro sonoro y artístico de nuestro país.
M.M. Eddie Mora Bermúdez Decano Facultad de Bellas Artes

Dos obras para flauta y orquesta

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El disco Caminos de la Orquesta Sinfónica de Heredia contiene dos obras escritas para flauta y orquesta de los compositores costarricenses.
Una de estas, Zachik 5 pertenece a Alejandro Cardona y la otra, ¿Quién Amanece? es de Eddie Mora.
Alejandro Cardona tiene en su catálogo cinco obras bajo el título Zachik, a saber:
Zachik 1 (1994) para violín y piano. Presenta cuatro movimientos: Canto entre pájaros, Danza del “casabilo”, Canto entre pájaros y Danza del coyote.
Zachik 2 (1994) para quinteto de alientos. Obra estructurada en cuatro secciones sin pausa: Zachik, Danza de la culebra, Guenda nabani, La Martiniana.
Zachik 3 (2003) para orquesta. Obra compuesta en cuatro movimientos: Canto enterrado, Son de los danzantes, Canto de arrullo, Son del Onilú.
Zachik 4 (2006) para flauta(s), clarinete(s), violín, violonchelo y piano. Esta cuarta obra está escrita en cuatro movimientos: Xopancuícatl (cantos del tiempo de verdor), Yaucuícatl (cantos guerreros), Icnocuícatl (cantos de reflexión), y Xochicuícatl (cantos floridos).
Zachik 5 (2007) para flauta y cuerdas. Esta quinta y última composición bajo el mismo nombre presenta cuatro movimientos: Pájaros y cantos, Danza de los pájaros que piden agua, Pájaro soñando o Sueño con pájaro y Danza del último pájaro.
Por su parte, Eddie Mora tiene cuatro obras basadas en tres cantos de una indígena de la población bribri, contenidos en el libro del Dr. Adolfo Constenla Umaña, Poesía bribri de lo cotidiano: 37 cantos de afecto, devoción, trabajo y entretenimiento, a saber: Sula’ para viola, piano, orquesta de cuerdas y percusión (2010); Ye Sulé I (2011) para piano y Ye Sulé II (2012) para ensamble de vientos, piano, arpa y percusión; y ¿Quién amanece? (2011). El compositor utiliza tres cantos de una mujer indígena para estas cuatro obras (en el caso de Ye Sulé I y II es el mismo canto). Y aunque los versos poéticos son diferentes en los tres cantos citados, estos tienen el mismo material melódico.
¿Quiere saber más?
Los esperamos este lunes, 4 de mayo, a las 5 p.m. en Sala María Clara Cullell, Escuela de Artes Musicales, Universidad de Costa Rica.

Nuevo disco VOCES de la Orquesta Sinfónica de Heredia

Voces, imagenNuevo disco VOCES de la Orquesta Sinfónica de Heredia fue presentado hoy en el II Concierto MÚSICA VIVA en el Teatro Eugene O´Neill, San José, Costa Rica.
“El error de brújula de Colón y su resistencia a romper los esquemas de la simetría trina, pensar que podía haber un cuarto mundo, crearon el primer problema de identidad. Reconocidas las nuevas tierras como Indias, los conquistadores que siguieron al navegante obligaron a los naturales a llamarse indios. Así dejaron de ser abipón, aimara, apache, araucano, auca, azteca, bajá, boruca, botocudo, ciaguá, calchaquí, calchin, calpul, caluma, camahua, canaco, caracará, caracas, carajá, carapachay, carapacho, cariaco, caribe, cario, cataubas, cayapa, cayapo, cayeté, chaima, charca, charruá, chibcha, chichimeco, chontal, chuchumeco, chuncho, cocama, comenche, coronda, gandul, guaraní, iroqués, mapuche, maya, omagua, orejón, párparo, patagón, payagua, puelche, quechua, querando, quiché, quichuá, siux, taino, tamanaco, tapuya, tolteca, tupi o yumbo. Así perdieron su identidad cultural y tribal, identificándose con el bárbaro: mismo nombre, mismo rostro, misma barbarie” (Miguel Rojas Mix, Los cien nombres de América).
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